UN GRAN HOMBRE

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 29/9/07

Es un poco difícil para mí esta confesión puesto que el fútbol, así mismo como la vida, se entreteje de pasiones desbordadas, de amores irracionales, de sentimientos indescriptibles, de locuras y delirios. Si yo fuera coherente con esto sería hincha del Barcelona, me gustaría cuando Boca gana o sería feliz, al igual que mi hermano, cuando el Nacional de la eterna primavera es campeón, pero no, las cosas son totalmente contrarias a esto. Mi confesión consiste en lo siguiente: me gustan los equipos que son de barrio rico, que son de arribistas, que son de millones. Podría temerle a mi afirmación temeraria, podría arrepentirme esta vida y la otra, pero no, así lo deseo, esta es mi suerte.
En cuanto al fútbol se cierne sobre mí un solo argumento contra el mundo entero que se me avalancha. No digo que deteste a Boca o que odie al Barcelona, es más, tengo cierta simpatía por éstos, por ser los equipos del pueblo, por ser los equipos que ganan aun en contra del dinero, porque son equipos míticos que han demostrado que con la lucha, con el cuchillo entre los dientes, con la sangre en el ojo se gana y tal vez mucho más que con otras formas de juego, eso es así, ¿qué le vamos a hacer?
Pero tengo una debilidad: el juego, el buen juego, eso que llaman jogo bonito. Y mi argumento es ese contra todos los demás, es que me encanta el fútbol de buen pie, el fútbol bien jugado, el fútbol que gana y gusta, el fútbol como el buen juego.

La verdad dicen, porque por más que hice no pude verlo, que es uno de los partidos más hermosos de River de los últimos 10 o 15 años; en contra, dicen otros que de juego mejor ni hablar, sólo se apeló (Ernesto Sábato) a Héroes y Tumbas, que se apeló a los huevos dice Elio Rossi.

Era una noche fría, los presagios eran inexorables, la gente reunida en tumulto para tirar la primera piedra y con ella la segunda y la enésima, los gladiadores listos para dejar la vida o para seguir a la siguiente fase, los cuerpos entumidos en su epidermis, pero las almas fabricando esa hoguera que se llama pasión. Vuelves de tiempos lejanos, vuelves de lesiones, vuelves de la nada, vuelves de la muerte. Vuelves como el fénix legendario, resucitando de las cenizas de tu cuerpo, para ser dios, dios entre los mortales.
Te vi luchando contra la noche, contra la oscuridad que se avecinaba, contra una voz monstruosa y gigante, contra las adversidades, contra el dolor, contra la desesperación.



Primero y para ser honestos, todo parecía caerse desde el vamos, un gol contra tu propio arco, las cosas eran solamente confusión y oscuridad.
Te vi levantarte medianamente para cazar un proyectil con tu cabeza, te vi saltar como intentando zambullirte hacia mares lejanos y cálidos, te vi saltando sin miramientos por las consecuencias, sin desvelos, sin preocupaciones. Solamente se escucha el monstruo gritando y dispuesto a esperar para no tragarse a su hijo mismo cual Cronos hiciera con todos sus pequeños.
Te vi encontrarte con la muerte una vez más: un gol magnífico del adversario, el segundo para los rivales y el monstruo caldeaba, y el monstruo se enloquecía.
Sin embargo, tomas la pelota desde casi 40 metros y como un cañón brioso sacudes la malla contraria y las esperanzas renacen aun cuando el tiempo se agotaba, aun cuando ya no había nada más que perder, aún cuando cientos se iban del estadio, aun cuando la gente solamente bramaba.
Gol de Ríos y los que se habían ido regresaban en estampida y singular desorden.

De este modo el tiempo estaba cumplido, las ganas tardías, los huevos entregados, las armas destruidas, la sangre ya coagulada, era la era que se había terminado, era la vida la extinta, eran todas las edades las que habían pasado. Empero, cae un balón entregado por el mítico, por el ídolo, y tú te levantas como un águila de vuelo certero y preciso, te levantas como el sol disipando las tinieblas, te levantas raudo y tomas la lluvia de fuego en tus hombros, cabeceas como si se te fuera a ir la vida y el balón entra, entra como un disparo, como una ráfaga de fuego. El monstruo se descontrola, ha matado y ha comido el cadáver, el monstruo ya no espeta, el monstruo se regocija en su mierda.
Yo te intento ver, la humanidad de tus combatientes te cubre, te veo levantarte. Se te escapan las lágrimas y me las haces escapar a mí. Se te van no sé porqué maldito sentimiento, y se me van a mí no sé porqué maldita razón, pero haces que el fútbol sea eso que queremos mirar, no importa dónde, pero haces que el fútbol recobre su esencia, recobre de todo lo que lo han despojado.

Comentarios

Cineztesia ha dicho que…
Jejejejeje, no me lo puedo creer, un homenaje a Falcao, sí señor, y siendo redundante, "a todo señor, todo honor", para quitarse el sombrero, las alpargatas y hasta la ruana la epopeya de Radamel con River contra el Botafogo. Equipo al que siempre se dice, que le falta el centavo para el peso en Brazil. La verdad, tb me gusta el futbol bien jugado pero ofensivo, por eso soy hincha del F.C. Barcelona, pero no tanto de River Plate, la verdad porque me parece un futbolito, donde a veces, busca niños carilindos antes que verdaderos jugadores, a veces, no siempre, no hablemos de Enzo, Funes, Saviola, Crespo, y muchos más. Sin embargo el River de Carrizo, el portero, saliendo en carrera hasta la mitad del campo, con viento en la camiseta, el Burro Ortega y otros más tirando a como diera lugar, sacrificando cualquier juego bonito, intentando no quizas revertir el 1 - 2 sino talvez mostrar verguenza al publico del Monumental, ante la inminente salida de Pasarella, me conmovío, tanto que me hizo dejar el canal para ver el partido. Increible, Falcao lo voltío, clasifico a River, le salvo la cabeza al Kaiser, y talvez hasta a Aguilar el presidente, quiensabe. Lo que si es cierto es que hoy por hoy este muchacho es inamovible en la Selección Colombia. Y además el domingo en la liga argentina, en el ultimo minuto también le dio el resultado a River con otro gol, Don Radamel Falcao.
Esteban Ruiz Moreno ha dicho que…
Lo del Fútbol ha cambiado desde hace mucho tiempo, ahora todo se lo come el dinero. Pero en el caso de River se trata de diferentes factores que influyen de manera negativa el funcionamiento del Club, pero que en todo caso serían para otro tipo de análisis posterior o muy paralelo a estas palabras que salieron del corazón de un hincha del buen fútbol.
River mitológico desde los tiempos de la "Máquina", desde los tiempos del negro Moreno, de Pedernera, de Di Estéfano, de Labruna (padre), de Amadeo Carrizo, del Enzo, de muchos más que dejaron esas historias divinas hechas de magia y dignidad, de un fútbol que fue maravilloso.

Entradas populares