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jueves, 19 de mayo de 2011

Un hombre embriagado de poder…


Los recientes hechos en Egipto permiten extraer numerosas conclusiones en diferentes campos: un ejemplo de esto son las apariciones de Diana Uribe cada noche en uno de los dos canales privados de nuestro país; claro está, hay que entender que intentan vender a toda costa, pero por otra parte, nos beneficiamos de escuchar en la extinción del día a tan maravillosa historiadora que ha dado nuestra tierra.
Sin embargo, las palabras que podemos enunciar ahora no se orientan en el mismo sentido de examinar el pasado, el presente y el posible futuro que le espera a Egipto. Hablaremos solamente de la situación que caracteriza a los hombres que detentan el poder y no quieren renunciar a él de ninguna manera…
El dictador, cabeza del régimen en Egipto, Hosni Mubarak, ha declarado en numerosas ocasiones que no dejará el poder porque su pueblo lo necesita; no renunciará porque las protestas están impulsadas por la oposición; no dejará que su pueblo tome una decisión equivocada con esta serie de protestas.
Nada más falso. Hemos encontrado diferentes hombres que a lo largo del tiempo han encontrado la forma, las razones, las justificaciones, las falsaciones, el apoyo, los secuaces, las masas, las conspiraciones, la represión, el abuso del poder, los asesinatos, las desapariciones, en resumen, han encontrado todo tipo de mecanismos que les permitan seguir en el poder indefinidamente.
La sed de poder en el hombre (evoco el término genérico de hombre refiriéndome a toda la humanidad), – que es igual a la sed de amor –, es una sed insaciable, infinita, no conoce límites, no encuentra barreras; entre más poder tenga un hombre, más poder querrá. Cuando el dictador Mubarak, – porque es un dictador, no tiene otro significado en el lenguaje su actuar y su proceder, por más que las superpotencias de Occidente lo hayan calificado como un mandatario –, dice que no abandonará el poder porque tiene la firme convicción de ayudar a su pueblo, de hacerlo progresar, de llevarlo hacia un desarrollo que le permita reinventarse a sí mismo, de construir las condiciones de un proyecto histórico significativo para la humanidad, no está más que perpetuándose en el poder y está impidiendo soluciones a su pueblo exceptuando las de la violencia, la sangre y la muerte.
El poder trae un tipo de corrupción tan extrema que invade toda la existencia del ser humano, embriaga todo ideal posible, satura todo sistema de creencias y valores, lleva a las mentes más sanas a los exabruptos más inconcebibles (debe ser porque aquellas mentes sanas nunca fueran tan sanas como pensábamos), destruye los lazos en cualquier sociedad por más avanzada que se piense ésta.
Pero, ¿acaso el poder siempre presenta estos efectos negativos que nos hemos permitido enunciar aquí? Habrá que establecer, en primera instancia, que el abuso de poder es lo que permite que se presenten situaciones tan extremas para un país como las que actualmente se encuentra viviendo Egipto. Sí, son aberraciones que se presentan en muchos países que tienen un régimen dictatorial por gobierno, naciones en las cuales se han aniquilado las fuerzas que generan un equilibrio – democráticamente hablando. Estos países – conocemos las atroces consecuencias de las dictaduras de cerca: Chile, Argentina y Cuba, pero no tan de cerca… – han vivido la barbarie de un sistema totalitario que intenta obtener el poder por todos los medios posibles: golpes de Estado; reelecciones indefinidas; alianzas con militares, guerrillas, paramilitares…
Cuando un proyecto de gobierno totalitario destruye las instancias que pueden sostener el equilibrio en un país se acaba la democracia y todos los poderes se concentran en un solo hombre, capaz de decidir las vicisitudes, la vida y el destino de una nación. Es eso lo que pasa en Egipto, es eso lo que ha pasado en diversos regímenes, es eso lo que ha pasado en las revoluciones, es eso lo que ha pasado y seguirá pasando siempre, puesto que el poder seduce y corrompe a los hombres hasta reducirlos a grises individuos que deben seguir los mandatos que permitan alimentar la riqueza, el prestigio, la producción, el poder del hombre que se encuentra a la cabeza; hace que los mandatarios de un pueblo no sean más que tristes seres sedientos de más y más poder.
De modo que no se trata solamente de luchar por el destino histórico de un pueblo para hacerlo ser mejor de lo que es, – como ostenta Mubarak –, se trata de que el hombre se encuentra profundamente embriagado de poder…

Esteban Ruiz Moreno

9 de febrero de 2011

miércoles, 28 de enero de 2009

DEL ADECUADO USO DE LOS ADJETIVOS II

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 28/Ene/2009

He observado que este título llama mucho la intención. En este nuevo año que nace, quisiera escribir sobre la existencia de un adecuado uso de los adjetivos, cosa que resulta problemática, puesto que la gramática implica muchas vueltas, muchos “ires y venires”, muchas insistencias del lenguaje que nunca termina de dejar de insistir. El lenguaje, en tal sentido, es una cuestión de volteretas incesantes, de vueltas sobre el pivote del sujeto, es decir, un adjetivo puede ser adjetivo en determinado momento, en determinado contexto, en determinado lugar, pero puede dejar de ser adjetivo, por ejemplo, cuando es un adjetivo sustantivado.

En primera instancia, el adjetivo es la partícula del lenguaje, inscrita en una oración, que modifica de alguna manera, sea cual sea ésta, al nombre o sustantivo de la misma oración. A veces sirve para darle musicalidad, elegancia, mayor sentido o profundidad a una oración; pero, otras veces, sirve para arruinar la estructura del texto, para atiborrar de miel, para saturar, para hacer, de algo posiblemente bello, algo pesado y hostigante. Por tal motivo, es necesario cuidar la escritura de una forma especial al momento del uso de los adjetivos. ¿Has escuchado poesías, por ejemplo, que por muchos adjetivos puestos se arruinan al instante? ¿Has escuchado textos hermosos que se hacen insoportables por la carga de adjetivos? Por eso, para algunos escritores, es necesario tener en cuenta una desadjetivación de los textos, de los escritos, de sus propias construcciones, de la vida.

(Escribo este texto porque ha sido mirado un sinnúmero de veces tanto en mi página como en mi blog.)

Un adjetivo puede ser utilizado para embellecer un sustantivo, para denigrarlo, para establecer su pobreza (sea cual sea), para entablar sus características, etc. Por ejemplo: su bella cara; en tal oración, bella sería el adjetivo y el sustantivo sería cara. Algunos dicen que el adjetivo debe ir después del sustantivo, olvidan que en la gramática es posible cualquier camino, cualquier insinuación, cualquier desvío; claro, siempre conservando las estructuras esenciales del lenguaje, es decir, no decir disparates, –aunque la mayoría de veces, los disparates también tienen algo que decir.

El adjetivo permite un horror, permite el sentimiento, permite la nostalgia, permite los afectos, permite al autor transportar a sus lectores al mundo que él tiene también en su mente y su alma; sino recordemos el Rayuela, maravilloso, de Cortázar, recordemos el fragmento de. “Miro tus ojos, con mi boca toco el borde de tus parpados, voy dibujándolos como si salieran de mis sueños con mi lengua, como si por primera vez tus ojos tristes se entreabrieran y me bastara cerrar la boca para silenciarlo todo y recomenzar…”. El adjetivo permite, en su justa medida, alcanzar la magia del intento, lo fallido de cada palabra, permite esbozar un mundo que se delinea a través de las palabras, que existe a modo de la fantasía, del anhelo, del sueño… y también del fantasma.

En resumidas cuentas, el adjetivo, o los adjetivos se usan de acuerdo a la intención de cada autor, al esfuerzo de cada texto, a los requerimientos del contexto, a las metas de cada párrafo; los adjetivos se usan cuando debemos calificar, cuando debemos o queremos caracterizar algún personaje, algún lugar, alguna situación, algún momento; los adjetivos se usan para darle fuerza a determinado sentimiento o para desconstituir diversos estados de los personajes. Los adjetivos se usan para no usarse tanto, para usarlos con cabeza fría y el pecho tibio.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

HOMENAJE A LOS GUERREROS MILENARIOS


POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 1/12/08


Los números no son una simple representación mental del conteo de las cosas (en primera instancia); de otro modo, es necesario leer la biblia para entender que Jesús no pudo pasar cuarenta días y cuarenta noches sin probar bocado, o también es necesario entender que el pueblo de Israel no anduvo vagando por cuarenta años en medio de el desierto, el número 40 como otros tiene su significado más allá del simple conteo.
Es así como el número mil indica eternidad...

Me impactó sobremanera un cartel que exhibían los indígenas del Cauca al llegar a la ciudad de Bogotá: guerreros milenarios, decía; y yo recordaba la historia de ellos.
Durante tanto tiempo sufrieron la opresión de los supuestos “colonizadores”, seres “más avanzados” que trajeron la desolación y la muerte, seres de “otro planeta” que arrasaron en su hambre de poder y en su sed de oro. Sufrieron como los miles ancestros que yacen insertos en la madre tierra en toda nuestra Suramérica.

Es cierto, sufrieron, pero no se resignaron, no permitieron que se repitiera esa historia infame. Recuerdo las manifestaciones indígenas en el país del Ecuador, gracias a ellas se pudo entender la gran maraña de mentiras que decía cada gobierno de turno; recuerdo como si fuera hoy las inmensas manifestaciones que derrocaron un presidente ecuatoriano tras otro. Recuerdo su valentía como si fuera hoy y se me llena de orgullo el corazón al saber que ellos son nuestros ancestros, que ellos son nuestra simiente.

En este país de locos las cosas no son diferentes. Hace algunos meses los indígenas se decidieron por protestar a causa de los incumplimientos del gobierno, incumplimiento a unos acuerdos previos (raro, ¿no?). Recuerdo un acercamiento que tuvo el presidente de Colombia con los indígenas: qué valor, qué gallardía, qué sinceridad, qué asunción del concepto de humanidad simbólica, qué fiereza para defender lo que ellos creían vital y esencial para su condición histórica, para sus vidas en lo concerniente a la dignidad para poder vivir en esta tierra plagada de sangre y fuego. Vi como uno tras otro se paraba y decía lo que tenía que decirle a este presidente que no escucha y como dice Héctor Abad Faciolince en su olvido que seremos: si no gana se dedica a hacer sus pataletas de niño pequeño. Vi como se sucedía uno tras otro. Incluso vi a un indígena decirle que esperaba que no hubiera ningún tipo de represalia contra él; dicho de otro modo: “espero que no me fiches…”; o bueno, algo por el estilo.
(No defiendo las capuchas, es algo que tiene un sentido que va más allá de los planteamientos de una Claudia Gurisati, por ejemplo).

Más de 500 años de lucha, más de quinientos años de espera, más de quinientos años de resurgimiento lento y maravilloso. Son mil años de estos guerreros apostados desde el albor de los tiempos.
1000 años que presentifican un poder que va más allá de la ciencia, de la tecnología, del simple acaecer de los años.
1000 años de lucha contra las incontables adversidades que les esperaban a lo largo del camino.
1000 años, toda una eternidad, de pararse con la responsabilidad clara con la humanidad, de entablar un diálogo que debe ser escuchado, de establecer que están aún aquí y que siempre estarán.
1000 años, un milenio de ser guerreros, de derrotar a la vida misma, de pelear intensamente desde antes de la llegada de los usurpadores, de pelear incluso contra los insensatos que llegan con los años nuevos...

domingo, 23 de noviembre de 2008

DEL ADECUADO USO DE LOS ADJETIVOS

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 19/11/08
Facilidad, sin embargo,
por que lo que el hombre teme por encima de todo
no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia,
sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuestión,
de combinar el entusiasmo y la crítica, el amor y el respeto.
Estanislao Zuleta – El elogio de la dificultad


La vida está hecha de debates incesantes, de la circulación de las ideas, de la circulación de la palabra; me atrevo a decir que contrariar su cauce origina problemas sociales tal como los que evidenciamos en la actualidad, pero eso es tema para otra discusión.

Hoy solamente quisiera hablar de los que parten de sus prejuicios para encarar un debate; hoy quiero hablar de esos torpes que necesitan descalificar a su contradictor con el uso de adjetivos; hoy quiero hablar de los que no pueden entablar, en el terreno de las ideas y los argumentos, un diálogo amplio con el fin de construir nuevos conceptos, nuevas ideas, nuevos lineamientos.
De esos abundan: “vos tenías que estudiar allá para pensar mal del presidente”; “ése es guerrillero”; “ése es paraco”; “ése es terrorista”; “con razón lees X libro”; “¿sos amigo de ése?”; “claro, como anda con esa novia”, y aquí caben mil etcéteras, la lista se hace larga.

Por ahí dicen que más fácil es destruir que construir y pienso que es claramente así. Es más fácil anular al otro, en cualquiera de sus formas, sea con un arma o con el mal uso de un adjetivo, que poder pensar y exponer las ideas en las que creemos. Es infinitamente más fácil y mediocre poder partir desde la ignorancia y la ridiculización, que poder expresar las ideas con creatividad, con “originalidad”, con estilo. Es mucho más fácil decirle a alguien: “vos sos de la (Universidad) de Nariño, –por ejemplo, puesto que puede ser cualquier otra–, y por eso piensas así”, que entablar un diálogo coherente. Es más fácil decirle a un afrodescendiente: “mmm, negro perezoso”, que entender que las culturas y las razas son diferentes de la nuestra. Es más sencillo decirle a alguien: “por ser de ése barrio, de ése colegio, de ésa clase socioeconómica, es que actúas así”, que escuchar sus razones, entender sus argumentos, pensar su postura y ahí repensarse uno mismo cada vez...

Aquellos son los que hacen del mundo un lugar peor, un lugar donde se pueda matar en vez de hablar (recordemos una vez más al incólume Jaime Garzón), aquellos son los que desestiman la razón y las ideas con el simple juicio que derrota desde el vamos una posición de lucha y de intercambio; recuerden cuando un presidente dice de alguien: “no le contesto al primo de mi secuestrador” o “ése es un terrorista”, recuerden esto porque quien dice un juicio antes de sus ideas desmiente al otro desde el principio, lo reduce (o más bien lo intenta) a la posición del malo, del criminal, del injusto, del inmoral desde el inicio; lo más triste de todo es que los espectadores creen con demasiada facilidad lo que dice el uno o el otro, los juicios que emite uno o el otro de su interlocutor, es ahí donde se pasa al terreno del insulto y del descrédito.
Tenemos entonces que en vez de pensar, de exponer, de expresar las ideas propias solamente se trata de desacreditar al otro, de ponerlo en ridículo, de llevarlo al campo de la injuria y el desprecio; la problemática se trata de que el otro piensa diferente porque cuando dos personas piensan igual no hay problema alguno, el problema es cuando otro piensa diferente. Es ahí donde el otro es anulado, es en el campo de la diferencia; es decir, el otro no puede pensar diferente porque sea radicalmente otro para nosotros, piensa diferente porque es malo, porque es un criminal, porque está podrido, porque es tonto, porque no le alcanza el CI (aquí cabe otro etcétera infinito). Ése es el meollo del asunto: que el otro no puede ser otro, tiene que identificarse conmigo mismo al precio de perder la diferencia que nos hace humanos.

ES MUCHO MÁS FÁCIL DESTRUIR, ANULAR, BORRAR A ALGUIEN CON EL MAL USO DE UN ADJETIVO QUE PODER EXPRESAR NUESTRAS IDEAS, NUESTRO SENTIR, NUESTRA CONCEPCIÓN DEL MUNDO CON CREATIVIDAD Y CON INTELIGENCIA, CON ALTURA, CON RESPETO Y DIGNIDAD.

jueves, 13 de noviembre de 2008

SE EQUIVOCA SEÑOR SANTAMARÍA


POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 13/11/08


Teniendo en cuenta los recientes acontecimientos en la ciudad de San Juan de Pasto y otras ciudades y pueblos del país…

Es conocida la postura Carlos Santamaría con respecto a las empresas captadoras de dinero, son conocidas las innumerables columnas dedicadas por su parte a la defensa de estas empresas, es conocido su pensamiento de independencia y autonomía regional de la zona suroccidente tan atropellada por la historia y sus compatriotas colombianos, es bien sabida su creencia sobre “la socialización de la riqueza”.

Pues se equivocaba señor Santamaría, se equivoca. Está equivocado al afirmar que la socialización de la riqueza, si es que tal cosa existe, permite a la gente, a los inversores (término redefinido por una señora que hablaba en Radio Caracol como Apostadores) obtener riquezas tan desmesuradas, tan descomunales.
A pesar de que el D.R.F.E. no ha dicho su última palabra, me atrevo a pensar que estaba equivocado Santamaría al decir que esta empresa, empresa de nuevas concepciones, impregnada de nuevo humanismo, de esa humanología que promulga, sería el sostén de una nueva región independiente, una región de autonomía ejemplar como venganza al histórico desprecio de los compatriotas.

… no sabemos que oscuros intereses actuaron en estos acontecimientos…

Pero la cuestión crucial que hoy trato aquí se cierne sobre las concepciones tan absurdas ya descritas anteriormente. Fue equivocación haber pensado que la riqueza, por la misma por la cual se están “matando” las personas de mi ciudad, y repito: de otras ciudades y pueblos del país, se puede distribuir de forma tan socialista entre las personas; es como pensar que la curiosidad no va a matar al gato, es como pensar que un sentimiento tan poderoso como la ambición humana no va a aplastar al otro, no va a hacer del otro un resto, un cadáver…
Está equivocado si piensa que las ganancias obtenidas, ganancias que contribuyen para deteriorar la capacidad de trabajo de un pueblo, puesto que el pueblo mismo es incapaz de seguir adelante con un tipo de empresa como esta que usted apoya, (de otro modo podemos recoger los dichos de la gente como hizo un columnista en el Blog de Marco Antonio Valencia en relación al sueño de dejar de trabajar y poder vivir cómodamente con las ganancias de sus capitales invertidos); decía, es terrible pensar que ese tipo de empresa pueda permitir una probable mejora en la calidad de vida de las personas.

Para acotar simplemente…
Pienso que la autonomía debe primero estar de lado de la madurez del alma, pienso que la independencia debe estar presente en relación con la violencia, con la barbarie, con la destrucción del otro, con la desaparición del otro; la independencia debe existir por parte del pensamiento, por parte de las ideas, por parte de poder pensar las cosas sin pasar a las vías de hecho.
Para poder entablar una empresa que ofrezca tan bonitas dádivas a la gente, primero es necesario que la gente deje la pereza mental, la pereza del ser y se “piense” como una persona hecha y derecha, en todo el sentido de la palabra y no gente maldiciendo sus destinos porque son tan terribles. Ese término de Pensarse hay que usarlo con cuidado, no crece uno porque le digan, porque Walter Rizo lo diga en sus libros, crece uno porque dice adiós a ciertas cosas indispensables y tiene un deseo de ir más allá de la infancia.
Léase bien esto: no digo que la gente deba seguir en su inmundicia, deba seguir sin comer, deba seguir sin tener dónde dormir, deba seguir bajo el yugo de opresiones injustificables, no, en ningún momento acepto, justifico, sostengo eso. También estoy a favor del desarrollo, también estoy a favor del crecimiento económico de los pueblos, también estoy a favor de la calidad de vida de las personas.
A lo que no puedo prestar consentimiento es a inventar, INVENTAR, que la gente crezca económicamente y siga teniendo la misma sed insostenible de ambición y poder; a que la gente tenga dinero y aplaste al otro sin consciencia alguna, sin consecuencia alguna, sin temor alguno; a lo que no puedo asentir es a que esa gente tan necesitada se convierta en un monstruo y sea capaz de matar, de embotarse de la sangre de los demás por sus capitales y sus intereses.

¿Ahora lo ven? No hay lógica posible, si el DRFE se podía sostener, si podía pagar, si podía seguir adelante como empresa son preguntas tal vez imposibles de responder, pero digo que no hay lógica posible en pensar, muy propio de la humanología, que este tipo de circunstancias, sean las pasadas o las futuras, se puedan constituir como un proceso de crecimiento para la gente. ¿Ven los humanólogos esto? ¿No se dan cuenta de la desnudez y la fragilidad humana? ¿No entienden por fin que el ser humano, en determinadas circunstancias, puede convertirse en el infierno mismo sobre la tierra?

Primero hay que ser hombres y mujeres simbólicos desde nuestra alma antes de que exista la pretensión por el crecimiento exterior, tan falto de solidez y tan vacío como las empresas a las que les siguen entregando dinero con el fin de que mágicamente se multiplique en un dos por tres.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

MI PROFESORA AMANDA


POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 9/11/08

Recuerdo los azarosos mediodías de segundo de primaria en los cuales, en mi recuerdo nebuloso, mi profesora de Ciencias Sociales, Amanda, me obligaba a quedarme hasta aprender el último carácter del tema de aquel día. No recuerdo si eran martes o jueves, no sé por qué motivo odio tales días, no sé tampoco porque se me hacen amados a veces.
Mi profesora Amanda, como una flor amada, como un lirio del olvido; sus cabellos eran largos y rizados, sus ojos un poco caídos, su tez un poco bronceada.
Ella era mi tormento por la sencilla razón de que la niñez consta de juegos y risas y no de castigos sin almuerzo, era mi tormento porque hablaba de la Constitución de la República de Colombia, de la Democracia (sí, lees bien, con D mayúscula), de las tres ramas del poder del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial, sobre la magnificencia de nuestros héroes, sobre la Gran Colombia, La Patria boba, sobre nuestros venerables padres de la patria, sobre el jefe de Gobierno…
Recuerdo que mi colegio, el único de San Juan de Pasto, utilizaba la doble jornada para sus fines formativos y entonces ahí estaba el meollo del problema. Todas las Ciencias Sociales eran para mí el peor castigo, la más cruenta hazaña.

Mi profesora Amanda, pobre, creía que Colombia era el país de los derechos humanos; era el país de la democracia; de la participación del pueblo; creía que nuestros padres de la patria, “sus amadísimos” congresistas, eran gente de bien, eran gente de fiar, eran la Gente que necesitábamos para constituirnos como una República y no como una “republiqueta”. Pobre, me hablaba de Simón Bolívar, de Santander, de Nariño, sus ojos centelleaban, sus manos se crispaban, sus cabellos se erguían, cuando hablaba de sus ideales.

Ay, Amanda, Amanda, Amanda…

¿Cómo se pondría tu corazón valeroso al saber de los hijos de tu patria cercenados con motosierras? ¿Cómo se te crisparía el cabello rizado al saber de los hijos de la patria que tanto amabas quemados por el oro negro encendido bajando incesante por un pueblito llamado “Machuca”? ¿Cómo se humedecerían tus ojos al saber del escandaloso porcentaje de Padres de la patria en vínculos y alianzas, ALIANZAS Amanda con el paramilitarismo? Ay, Amanda…

Sólo el tiempo nos dirá cuánto envejeció tu rostro, cuánto se murió tu corazón idealista.

Quisiera saber, no por motivo de venganza, quisiera saber infinitamente, casi desmesuradamente, qué cruza por tu cabeza cuando las declaraciones de Ever Veloza alías H.H. indican que todas, TODAS las CONVIVIR pertenecían a las AUC; quisiera saber qué cruza por tu corazón cuando las CONVIVIR fueron el gran proyecto político del entonces Gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez y bien visto por el entonces Presidente de Colombia César Gaviria; quisiera ver cómo sangra tu alma idealista al ver los miles de secuestrados por las FARC en las selvas hablando con árboles, dando clases a los palos para no enloquecer de tristeza, para no morir de soledad; quisiera verte cuando el Consejo de la Judicatura dice que no comprometan el nombre del ministro Diego Palacio en el delito de cohecho, ese delito que cometió con Yidis, menuda idiotez, la misma instancia gramatical de la palabra cohecho quiere decir que es un hecho cometido por dos partes; quisiera verte hoy más que nunca, quisiera ver el fulgor de tus ojos, quisiera ver la mueca en tu cara.
(Unos pocos casos de nuestra destrozada Colombia, pocos casos en la dimensión colosal de cuantos ocurren)
¿Lloras, como yo, por nuestra patria desolada?

jueves, 9 de octubre de 2008

LOS VERDADEROS SUPERHÉROES

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 3/9/08

Un poco reposado de la vastedad de los Juegos Olímpicos, es necesario mencionar una cuestión que es evidente, demasiado evidente, más no por eso su importancia se desluce ni tampoco es preciso dejar de evocarla: la cuestión de los superhéroes.No voy a hablar de los superganadores de medallas, tampoco inspiraremos este escrito en las enormes zancadas de un Bolt, no se nos hace necesario mencionar al inmenso Phelps, ni se asoma por aquí el demencial vuelo de la divina Isinvayeva; aquí se rememorarán los ver daros superhéroes, esos que deben sostener su vida a punta de empanadas hechas por sus propias manos, esos que tienen por esposa una empleada de servicio, esos que día a día buscan con qué poder comer, cómo poder sostener a sus hijos, esos que sueñan con ganar una medalla – sea cual sea su constitución y color – para poder conseguir una casa que solamente es eso: nada más que un sueño.Son superhéroes porque no tienen a su disposición centros del altísimo rendimiento, porque el gobierno solamente aparece cuando han ganado, porque sus vidas son una de las cosas más duras que podamos imaginar. O acaso ¿se imaginan a Phelps fritando empanadas en la esquina de la cuadra para poder tener algo que comer? ¿Se imaginan a Bolt luchando por una casita para regalo a mamá? ¿Imaginan a Elena en trabajos de rebusque para ir a pelear las medallas doradas a los eventos más importantes del mundo? Eso, al menos en la primera de las instancias parece, sólo sucede en este país de locos…
Y Colombia… Colombia se hizo notar al menos por estos dos héroes supernaturales: gracias Diego; gracias Jackeline. Mil gracias…

LOS TÍTULOS DE LOS MISERABLES

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 5/5/08
Recuerdo un diciembre cercano. Me encontraba con familiares y conocidos compartiendo entre luces fulgurantes y estallidos retumbantes, compartíamos sobre diferentes temas, como suele ser usual entre nieblas y licores. A medida que pasa el tiempo, en este tipo de reuniones, también se va degradando el sentido de realidad que se tiene, es así como “los borrachitos” inician con sus charlas cansonas y repetitivas, es así como los mayores empiezan a darte consejitos que nunca necesitas, consejos que sirven de excusa para gestos de aburrimiento y ganas de no oír más a esa gente que, en medio de su ebriedad, intenta darte una luz para tu vida, como si nunca la hubieras tenido, como si la necesitaras.Debo hacer la siguiente salvedad: esta reunión no estaba constituida por ese tipo de mayores, ya sea porque los menores tenemos un nivel amplio de conocimientos, ya sea porque entre los mayores y nosotros hay una buena barrera instalada, ya sea porque nuestra edad no es tan pequeña. De todos modos, esta reunión era fecunda y maravillosa, puesto que nos permitía encontrarnos a través de la palabra, a través de los mismos desencuentros, a través del arte de aprender de los otros y también de que ellos aprendan de ti. Era hermosa esta reunión, el cielo se desangraba y estallaba de repente, estallaba repetitivamente cayéndose por lado y lado.
Los miserables se encuentran en cualquier lado, están por doquier, pululan, y como es de esperarse no faltaba uno en esta reunión que echaría todo a perder. Hablábamos fluidamente y uno de los que estaba ahí escuchando empezó a tratar de hablar a lo cual dejamos tranquilos: dijo que había estudiado tal o cual cosa, que se había especializado en no sé qué estupidez, que sus estudios abarcaban diferentes campos y muchos años de experiencia. Yo sentía que esto era el inicio del fin, que tanta preparación, tanto farfullo iniciaría una disensión entre nosotros, y así fue efectivamente, cuando alguien es lo suficientemente inmaduro u ostentoso para decir soportar sus argumentos en sus estudios la cosa no suele terminar bien. El personaje en cuestión terminó diciendo algo así como cuando ustedes hayan estudiado algo, ese día hablen de las cosas, antes no. Yo solamente me contuve puesto que ese tipo de miserables solamente me causa repulsión y un gran asco, es posible que haya personas que hayan estudiado –lo cual indica una gran inversión de tiempo–, lo que no encuentro concebible es que una persona crea –porque obviamente esto es del orden de lo imaginario– que puede pasar por encima de los demás por sus meros estudios, por sus meros títulos, a eso es a lo que yo llamo los títulos de los miserables. Yo no soy tan ingenuo, sé que de esos abundan, también pululan los que hicieron un estudio en algún lado, conozco muchos que estudiaron en otra parte, sé de muchos que se especializaron y puedo decir que hacen parte de ese grupo de Miserables, sí, con M mayúscula.
Por otro lado me permito decir a quien me lee que no soy partidario de que la gente no estudie, todo lo contrario, es el camino de la salvación, un estudio general, es decir, lo mejor sería que un excelente ingeniero complemente sus estudios profesionales con estudios sobre su alma, con un buen psicoanálisis por ejemplo. Para mí, en mi opinión, el mejor estudio es el que complementa lo profesional con lo personal.
Para terminar, quisiera presentar el punto crucial de los estudios con el ejemplo del mejor pensador de la historia de Colombia –también sé que hay muchos que no estarán de acuerdo conmigo en esto, la verdad es que el tema es opinable y mi opinión es esa: el mejor pensador de Colombia. Su nombre era Estanislao Zuleta, el único título profesional que obtuvo en su vida fue el Honoris Causa en psicología que le otorgó la Universidad del Valle por sus conversatorios sobre El Zaratustra de Nietzsche, ceremonia en la que leyó su texto El elogio de la dificultad. Es necesario tener en cuenta que Estanislao nunca terminó sus estudios de bachillerato, tampoco obtuvo ningún título profesional en ninguna carrera, dicen incluso que les dijo a sus padres que no seguiría estudiando puesto que el sistema tradicional de estudios de Colombia de quitaba tiempo para estudiar realmente lo que era importante para él. Creo que con eso lo resumo absolutamente todo…

martes, 1 de abril de 2008

SE HA IDO UN GRANDE (QUIZÁS EL MÁS GRANDE DE TODOS)

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 29/3/08


“Como mi ritmo no hay dos”
Israel Cachao López

Es así la muerte, lo dice todo sin decir nunca nada; nos arrebata lo más bello, lo más sincero, lo más maravilloso que pudiéramos tener. Recordemos que ante los brazos de la muerte todos sucumbimos...

Es así como se ha ido un grande, es así como esta pérdida nos arrebata los sombríos e impactantes sonidos de “El Alcalde”; es así como perdimos ya para siempre el romanticismo perpetuo e incesante de la “Romántica Mujer”; es de esta manera como el lamento eterno y doliente de los cubanos ha se ha apagado bajo el empuje del tiempo y también se ha apagado en mi alma “Cuba Linda de mi Vida”. Sin embargo, quisiera estar ahí, en esa parte donde no es ni lugar ni estado, donde no es ni frío ni caliente, donde fuera “Isora Club”. No volveré a morir en los laureles de tu excelsa “Descarga” en medio de mis lágrimas tibias y la lluvia helada.

Un día la tierra te vio nacer, hace no sé cuantos años (eso lo dirán los biógrafos), pero seguramente era un día de sol rojo y nubes rosa, seguramente era un día especial, digno de cualquier dios que pasara por ahí. La historia dirá que con tu hermano creaste, como lo hacen los grandes genios, de la nada el mambo signo de los tiempos; yo diré que no hay nadie que haya concebido el mundo, el espíritu cubano (y me refiero concretamente a la salsa en este sentido), no hay nadie que haya hecho lo que hiciste, tus sesiones maestras. La isla de Cuba fue quien te vio nacer entre los dolores de tu madre, la bienaventuranza de tu abuelo y la sonrisa de tu padre. Fue el mundo el que contempló tu silencio inmenso roto solamente por la maravilla de tu música, parecía como si la humildad fuese tu simiente más poderosa, hasta el punto en que la gente casi no te reconociera en vida, no supieron lo que se perdían.



Yo, yo te vi llegar a mi vida con las maletas de la imagen, con los sueños hechos trizas, con mi tristeza infinita. Fue de manera ejemplar como llegaste a mi alma en una tarde calurosa, de cielos despejados, de miradas vertiginosas, de alturas esenciales. Después, te encontré en las letras de mi padre, en la única herencia que de él tendría, en su más bella obra, en su mejor colección.
Pasarían los años y volvería a reencontrarte en La Ciudad Perdida detrás de la mirada triste de Andy García y la Cuba de Batista y Fidel, de Benny Moré, bolita de nieve y Rolando Laserie, detrás de una historia de amor arrebatada y destruida por la revolución, por la sed de poder de los soldados fidelistas, detrás de un Caribe que viaja a tierras extrañas y se rencuentra con lo trágico y lo siniestro: el amor de la vida. Te reencontré en los brazos del amor de mi vida, de la simiente de mi alma, del árbol de mi existencia, te encontré pero agarrado de sus brazos.

… Te escucho en el tiempo y sé que este es un homenaje muy pobre…

Es así como ha muerto en mi corazón “Mi Guajira” indómita, esa que tantas veces cantara a mi amor eterno, esa melodía salida de los mismos cielos de tus manos y de tu alma, esa melodía que sin ti no hubiera podido ser, tu más grande canción de amor…

… Este es un homenaje a un hombre eterno, que se ha ido a su cielo entre contrabajos y tambores. Y como alguien dijera: “Como su ritmo, no hay dos”.

En caso de que dios existiera, lo más parecido a ti, fuera él…

… a ti eterno Cachao…


domingo, 24 de febrero de 2008

MÁS ALLÁ DE LOS PARAMILITARES

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 24/2/08


Este texto es un conjunto de reflexiones frente a lo que ha pasado con la marcha de febrero, ante a la violencia estatal y paramilitar que hemos vivido durante tanto tiempo, ante la actitud vil de ciertas personas que solamente pretenden ensuciar con su politiquería esta marcha también.

Es gracioso, escucho a ciertas personas, con el pecho inflado, que ¡ahora sí van a salir a marchar! Que ahora ¡si van a manifestar su odio contra la violencia! Personas que no marcharon en febrero, es decir, que apoyan un tipo de violencia, en este caso manifestada inversamente, y que desaprueban el otro. Alegan con el argumento de que la marcha anterior estaba llena de politiquería, que estaba infestada de quienes iban a pedir la reelección del presidente, que solamente la hicieron para eso. Argumentos que simplemente se presentan para llevar más allá de la realidad su concepción de las cosas: un apoyo a un grupo de forma irrestricta, poca crítica ante sus ideas, y también el falseamiento de la realidad dando un carácter de lucha necesaria y hasta justa. Esto se da en los dos casos: la guerrilla y el paramilitarismo, y también en el tercero que son los crímenes de estado. También encontramos que no se marcha el seis por las mismas razones de antes, pero aplicadas desde el otro lado de la orilla.
Estas marchas tienen evidentemente un tinte político difícil de desanudar por muchas razones, pero es difícil también pensar en esta gente que si va a una y no a la otra, aduciendo las razones a su conveniencia, articulando los elementos para darle, seguir dándole consistencia, a su forma de entender las cosas.

No digo con este artículo que todos deban pensar igual, digo que deben pensar…
Ahora, si su pensamiento es para acomodarse, es problema de ellos, pero es mi deber denunciarlo…

Debo decir que en primer lugar se debió armar la marcha, el tipo de marcha que deseábamos desde un punto que abordara todas las formas de violencia y nada de esto estuviera pasando, pero sabemos que es imposible, que era imposible. Tal vez quien escribe tiene la ilusión de que pudo haber sido posible, pero con este escenario criminal de nuestro país es imposible de pensarse.
Pero debo repetirlo, es conmigo mismo, es como el cuerdo que habla cuando todo el mundo ha enloquecido: la marcha, desde el principio, era ¡contra toda forma de violencia!


Que asco José Obdulio Gaviria, que asco Rafael Nieto, que asco los medios masivos de información de Colombia, llámese RCN y Caracol en sus diferentes variantes, que tristeza la actitud de los que apoyaron en febrero y no apoyan ahora, que actitud tan enferma, que mentes tan sombrías… no lo digo con lágrimas, lo digo con dolor…

Esto es más allá de los paramilitares, más allá de los crímenes de estado, más allá de las Farc, es más allá de todos, porque yo no estoy con ningún grupo, menos de estos tres que son la violación del Derecho Internacional Humanitario más patente. ¡Estoy más allá de eso! Estoy contra toda forma de violencia, contra los miles de secuestros, contra las más de 30.000 desapariciones forzadas, contra las expropiaciones de la tierra por la fuerza, contra la financiación de la guerra a través de la droga y el narcotráfico, contra los genocidios a través de motosierras, contra los ataques a la población civil, contra los atentados contra la infraestructura, léase bien: CONTRA TODA FORMA DE VIOLENCIA.

Y ténganlo por seguro: ¡como el cuatro de FEBRERO, también saldré a marchar el seis de Marzo! ¡CONTRA TODA FORMA DE VIOLENCIA!

viernes, 1 de febrero de 2008

UNA RESPUESTA A LOS QUE POLITIQUEAN


POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 1/2/08


Ayer, antes de la marcha del 4 de febrero del 2008, me encontré con mis amigos de aventuras y pensamientos, de incansables tertulias en el alma mater, de eternos debates y diálogos, y los invité a que nos juntáramos para ir a la marcha contra las Farc y el que era el más reaccionario de todos, pero en el buen sentido de la palabra, quiere decir que lleva la contraria a todo, me dijo que ¡esa marcha era de los paramilitares! Que ¿cómo podíamos estar apoyando a Mancuso, a Don Berna?
Entonces yo replique: – Si no te gusta entonces vamos a la paralela, a la del Polo…
– A esa todavía – contestó mi querido amigo.

Ante esto solamente quisiera aclarar algunas cosas:
En contra del paramilitarismo estoy en igualdad de condiciones que en contra de la guerrilla. Soy más radical aún: estoy en contra de toda forma de violencia posible, estoy en contra de la combinación de formas de lucha, como comúnmente se la llama, estoy en contra de cualquier vía de hecho. Acaso ¿no es eso lo que originó en Cuba –además de la supuesta igualdad (pero para comer más no para el librepensamiento) – la salida de miles de cubanos de su tierra amada en busca de la libertad? ¿Acaso las vías de hecho no fueron las que han matado tantos hombres ejemplares y otros más ejemplares aún: Gandhi, Martin Luther King, Jaime Garzón, Álvaro Gómez, Antonio Galán, Gaitán? (no quiero extenderme aquí porque la lista es interminable, gracias a dios.) ¿Acaso no son las vías de hecho las que han acogido estos grupos terroristas –sin distinción– para causar tanto sufrimiento al pueblo colombiano, pueblo que cada uno dice defender a su manera, a su conveniencia?
Por consiguiente estoy en contra de la violencia, de la barbarie. A favor del arte, del pensamiento, de la poesía, de Dostoievski…
A propósito, Jorge Noguera, Ex – Director del Departamento Administrativo de Seguridad, el frecuentemente llamado DAS, está siendo condenado por nexos con paramilitares con el agravante in extremis de entregar la base de datos a los paramilitares para realizar sus labores de inteligencia y no sé que más asquerosidades. Eso de lo que podemos saber, para nadie es un secreto que las fuerzas del Estado han colaborado con las AUC en el territorio nacional, el territorio que dicen defender con el fin de hacer efectiva la soberanía.

No sé si mi amigo desconoce la forma como se creó la marcha del cuatro de febrero “un millón de voces contra las Farc”, y bueno si no la conocen entonces la cuento: una serie de personas, a través de un facebook, un sitio de encuentro en internet que maneja profiles (perfiles), empezaron a convocar gente, sólo con el poder mediático de la web, para la marcha, supongo que como todo está caldeado, como todo está en temperatura a punto de ebullición la cosa se propagó sin precedentes: la liberación de Clara y Consuelo, la desenmascaración del gobierno hacia las Farc con el caso de Emmanuel (o Juan David), la respuesta de todo un pueblo contra la propuesta del presidente Chávez de darle estatus de beligerancia tanto a las Farc como al ELN, supongo que esto fue lo que generó en la consciencia colectiva de Colombia un sentimiento de repudio tan grande como el que está tratando de manifestarse ahora, no solamente en Colombia, también en Quito, Nueva York, Caracas, Madrid…
¿Ahora cabe preguntarse si la marcha, los que hicieran esto a través de la Internet son mandados por los paramilitares o aun los mismos paramilitares? Pues personalmente creo que no, pero en este país todo se puede esperar.

La pregunta es ¿entonces no debemos manifestarnos contra la violencia por eso?
Yo digo que debemos manifestarnos, ir como colombianos, no como liberales, uribistas, conservadores, polistas. Debemos ir como lo que somos, como seres cansados de tanta barbarie, como seres de letra.

Las falencias: El debate está en suspenso, yo quisiera que no fueran “un millón de voces contra las Farc”. Yo quisiera, con todo el corazón de que sean mil millones de voces contra las Farc, contra el ELN, contra las AUC, contra los “para – políticos”, contra los “Farcopolíticos”, contra las Águilas Negras, contra la delincuencia común, contra Bush, contra Irán, –la lista también se me hace interminable aquí–, contra las guerras étnicas en África, contra el narcotráfico, etc, un muy larguísimo etc…
Mil millones de voces contra toda forma de violencia que impida la democracia, que tapone los derechos humanos, que viole flagrantemente la dignidad humana, contra toda barbarie que destruya la vida…

¡Contra esa es contra la que protesto!

miércoles, 30 de enero de 2008

ENTRE MUCHOS DRAMAS/”POLITIQUEAR”

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 30/1/08


Quisiera poder decir algo sobre la marcha del 4 de febrero que se desata a lo largo del país inauditamente en contra de la muerte, en contra del secuestro, en contra de los asesinos, en contra del terrorismo, en contra de las Farc…

En este país, igual que en muchos otros porque no solamente los colombianos padecemos de la maldad, celebro el extraordinario valor y también me entristezco de la tardía reacción que nos ha embargado, es que con toda esta entramada de situaciones han servido para una sola cosa, al menos a priori, ha servido para unirnos en torno a un solo objetivo: protestar de la manera más enérgica contra uno de los crímenes más grandes que ha conocido la humanidad: el secuestro.
No creo, como algunos ingenuos, que se haga algo más que el simple hecho, que vale mucho, de expresarnos, de poder hacerlo. No creo que el corazón de los guerrilleros se ablande y al otro día suelten a los secuestrados, no creo que haya una presión internacional capaz de lograr una liberación masiva de los tantos quitados de la libertad. Creo que el acto vale es por sí mismo; el acto de poder sacudirnos de la indiferencia que nos había secuestrado, creo que es lo que en verdad vale; creo que lo más importante es que esta marcha no tendrá precedentes y que será histórica.
No quiero decir con esto que no exista ningún efecto a otros niveles, sería uno muy ciego para no captar que, por ejemplo, internacionalmente las Farc perderán mucha más simpatía de la que gozan entre ciertos círculos, sobretodo latinoamericanos y europeos, es verdad, pero por lo pronto esto pasa a un segundo plano. Es necesario resaltar que en un país donde siempre se han acallado las voces con los estrepitosos sonidos de las balas, es algo hermoso, muy hermoso que todos podamos unirnos en torno a una sola causa: poder hacer reconocer la voz entera de un país (y hasta más allá porque tengo entendido que en Europa también se reúnen) ante el mundo en desprecio de la barbarie, de los campos de concentración, del secuestro, de las formas combinadas de lucha, del terrorismo, de la muerte…

Pero como siempre pasa, y éste es el verdadero motivo de mi columna, los actores políticos de nuestro país han hecho de nuestra posibilidad de expresión y de nuestra posibilidad de repudio un escenario para cernir sus diferencias políticas, inclusive quisiera ir más allá, están tratando de hacer de esta protesta de dimensiones simbólicas sin antecedentes una arenga política, es decir, ¡están politizando hasta nuestra marcha! (que se sepa que estoy de acuerdo en que se haga política, pero creo que es necesario repudiar también estos actos que no denotan otra cosa más que el oportunismo de los partidos políticos de este país), están haciendo política con nuestra marcha. Por ejemplo: el gobierno, como algunos intereses, coinciden con la propuesta de la marcha intenta hacer de la misma algo suyo; El Polo, en franca contraposición (cada vez este partido que admiré tanto, que aún admiro, parece ser más una contrapropuesta, una llevadera de la contraria a Uribe y sus partidos más que una propuesta seria representativa de la izquierda para este país) hará, –esto es inaudito–, una marcha paralela a la marcha que haremos, ¡léase bien!, LOS COLOMBIANOS, no los uribistas, ni los liberales, ni conservadores, ni polo, sino que se hará por parte del PDA una marcha paralela con los mismos fines ¿Acaso se trata de “politiquear” con este drama inmenso de los secuestrados y sus familias? ¿Acaso se trata de llevar la contra a un gobierno en todo lo que hace, un gobierno que intenta también “politiquear” con el sufrimiento y las ganas de un país de expresarse con todas sus fuerzas contra el trato inhumano e insostenible que dan los terroristas? Porque la razón del PDA para no acompañar en la marcha a los millones de colombianos que estamos cansados de esta situación es simplemente que no están de acuerdo con la marcha porque se daría a la opinión pública la sensación de que se apoya al gobierno del Presidente Uribe.

La verdad me da un sentimiento de verdadera tristeza que esta protesta contra la muerte se transforme en el escenario político, en la arena de las fuerzas políticas que hasta ahora no han hecho más que seguir subsumiendo al pueblo, a la gente en este tipo de posturas que ahora, al menos este 4 de febrero, no tienen importancia alguna, me da tristeza que muestren su oportunismo con tanta crudeza como están intentado hacerlo ahora.

domingo, 13 de enero de 2008

DESPUÉS DEL FIN

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 12/Ene/08


Solamente estuve esperando, agazapado, como quien tiene la certeza de que las cosas tienen un fin y que simplemente son efímeras las alegrías. Es decir, estuve seguro de que después del acto de mediación del gobierno de Venezuela seguía algo insólito, algo que nos devolvería a la realidad de un “totazo”, algo que nos abriría los ojos duramente como el resplandor en las mañanas de sueños de los que no queremos despertar.
El día de la liberación, todos estaban animosos, estaban exultantes de alegría – entre los cuales yo me cuento – porque por fin parecía abrirse una puerta, porque por fin parecía iluminarse un camino en medio de tantas sombras, muchos pensaron en que esta era solo la antesala de una liberación masiva de secuestrados, de los que están en la selva viviendo como animales, en condiciones infrahumanas. Pero no, ¿estaba todo fríamente calculado? ¿Era todo nada más que una jugada sucia? Como dije por ahí anteriormente, secuestrados parecen simplemente los objetos del juego de las Farc y dos o tres gobiernos más, no son personas, son simplemente objetos de intercambio, del juego político de estos tres actores principales. Es duro, es sombrío darse cuenta de estas cosas tan terribles, un juego político, en eso consiste el intercambio humanitario, en un juego, en una guerra sucia, en nada humano.
Claro, Chávez se constituyó como “el único” por los actos de clara simpatía de este grupo terrorista, el único capaz de hacer de mediador en este conflicto de inamovibles. Felizmente fueron liberadas estas dos pequeñas luces en la oscuridad, pero esto tenía claramente su costo político, tenía calculadamente su incidencia, tenía su efecto conciso: hacer de las Farc, grupo terrorista, un posible diálogo, tal vez no con Colombia (lo digo por lo que parece a simple vista, porque la guerrilla tiene objetivos claros con respecto a su interacción con el gobierno de nuestro país) sino con la comunidad de la Unión Europea, es decir, lo que desean es convertirse en un actor político efectivo con todas las consecuencias que esto implica. Sabemos que las Farc, junto al ELN y las AUC, se encuentra incluido en la lista de grupos terroristas de la Unión Europea y esto tiene una serie de consecuencias que se palpan in vivo, las cuestión es que este grupo había perdido mucho terreno en el campo político desde su inclusión en la lista famosa. ¿Cuál es la preocupación del gobierno de Colombia? Que las Farc, con este proceso, con esta idea, con esta operación de la libertad de las dos secuestradas, (porque no pudieron mantener su palabra de “tres al inicio”) recuperen su protagonismo como actor político y no como grupo terrorista que por definición se sale de la política solamente porque aterroriza, los adjetivos aquí se caen, pero eso tendría otro tipo de análisis…
¿Qué es lo que desea Chávez, y detrás de él, las Farc? Desean, a través de la mediación recuperar ese estatus perdido puesto que de esta manera lograrán convertirse en un interlocutor válido, no sólo para el gobierno colombiano, sino para el resto de países que quieran verse inmiscuidos en este “diálogo”, otra cosa que podría llamarse “guerra”.

Debemos ser claros en manifestar que este sería nada más que el primer paso o ¿no recuerdan cuando Pastrana – gobierno nefasto – decidió dar un protagonismo exagerado a este grupo terrorista en un arreglo, en una suerte de amague de diálogos de paz hace casi 10 años?

miércoles, 2 de enero de 2008

LUCES EN LA OSCURIDAD

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 27/12/07


Primero hay que decir que con las Farc hasta no ver no creer, haciendo un pequeño homenaje a la bien fundamentada incredulidad de ese Tomás que llaman santo… no porque sean lo peor de este mundo (…) sino porque en este tipo de casos no hay palabras que valgan, igual que con muchos seres humanos, la palabra ya no vale, solamente el hecho, el acto, por eso hasta que no salgan de la selva estos tres personajes no creeré nada.
¿Chávez? El único que sale ganando completamente con esto, a pesar de sus rabietas de niño pequeño, a pesar del petróleo (dícese del recurso por excelencia con el que el presidente de Venezuela mangonea, ciertamente lo hace mal puesto que se desplaza hasta los límites del chantaje y la falta de diplomacia) a pesar de la represión de algunos medios de comunicación, a pesar de la represión de la oposición.
¿Chávez, The one? Es triste decirlo, la verdad muy triste, pero todo parece indicar que sí…
¿Las Farc? Mejor no pregunto por ese ente que solamente puede calificarse de algo en razón de su actuar, (y que se muerdan la lengua esos izquierdosos que no saben ni siquiera porque tiran piedras en la universidad) y ese algo se denomina terrorismo. ¿Es que acaso puede tener otro nombre? La verdad no lo creo, el fundamento, es decir, la yunta es tan pesada para dicho ente que sinceramente termina rompiéndole la espalda. ¿Podemos preguntar legítimamente por ese grupo terrorista? ¿es una reflexión que vale la pena?
¿Uribe? Podemos denominarlo desde dos categorías: el malo – el no escuchado, todo depende desde dónde se mire a este personaje. Malo porque según la postura de los familiares no hace todo lo posible para que los secuestrados puedan volver a sus vidas normales, esto quiere decir que no cumple las condiciones que la guerrilla impone, que es otro tipo de manipulación más, es como un juego donde el que arrodille al otro gana y parece ser que las vidas, lo humano en cuestión, no importa para nada, o importa pero desde la vertiente del uso de un producto, del uso de un objeto por medio del cual se gana o se pierde. No hago una apología de Uribe, ni más faltaba y para los que les gusten los extremos, tampoco hago una apología del grupo de terror llamado Farc. El no escuchado es simplemente porque ofrece formas de diálogo y la guerrilla nunca responde, es posible que el presidente haya ablandado un poco su mano dura para conseguir la libertad, pero no podemos asegurar que solamente para eso, pero la guerrilla sigue en su silencio, sólo hablan con Chávez.

Yo digo luces en la oscuridad, esas pequeñas luces que viven y no se apagan nunca, a pesar de lo denso de las tinieblas. Pero lo más triste es saber que las certezas se cumplieron cabalmente, como sabemos las Farc no entregaron a ningún secuestrado, ¿qué hay detrás de eso? Lo que podamos decir solamente son especulaciones, pero como siempre no cumplieron, como siempre mintieron (…) Y como dije anteriormente ¿son lo peor de este mundo? (…)

miércoles, 24 de octubre de 2007

¿QUÉ PASA SAMUEL?

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 24/10/07

Sería la pregunta más sensata para saber qué carajos pasa con el aspirante que daba como ganador por 16 puntos contra su más duro rival, el ex – alcalde Peñalosa en el Tiempo.
Pero lo que me ha causado impresión y asombro son las últimas declaraciones, bueno una última y la otra retroactivamente hablando, que ha hecho el candidato por el PDA.
¿Comprar votos? Sencillamente inadmisible, sencillamente inexplicable. Cuando me pongo a pensar de qué lado me siento pienso que soy de izquierda, lo digo como confesión para los que me leen, sin pretensiones de poder y desaprobador rotundo de las vías de hecho, cualquiera sean éstas, pero aun así creo que es necesario la reflexión y la crítica ante determinadas situaciones que nos deben servir para una evolución de las ideas, de las ideologías y de las cosas.
El otro gran escándalo, el retroactivo del que les hablaba se conoció hoy a través de la FM, Samuel salía apoyando las vías de hecho en determinados casos, entre otras declaraciones.

¿Cómo tomar esto? La cosa es que para mí es un baldado de agua. Mientras unos miran el fenómeno con ojos frívolos al pensar que la gente de Bogotá tiene el voto más maduro del país (Ver Semana – qué idiotez) y otros con el escándalo propio de los incautos – de lo mediático, yo lo miro desde una extraña perplejidad: ¿qué pasa Samuel?
Recuerdo nada más que hace 3 años donde pasó lo mismo: Lucho Garzón se miraba afectado por una campaña sucia que trataba de quitarle votos en un intento desesperado más que cualquier otra cosa. Pero ahora la cosa es diferente y según mi interpretación Samuel ha cometido algunos pecadillos, unos del pasado, otros del presente y ahora no se puede hacer nada por remediar las cosas…
Está claro que desde la estrategia se pueden hacer muchas cosas y sobretodo con el impacto mediaticoamarilista que se busca en esta recta final de las elecciones. Pero no me refiero a eso, lo que intento decir es que hubo un acto que dio cuenta de algo y ese algo, para mí, es preocupante porque a fin de cuentas se trata del hombre del partido que apoyo en el segundo puesto más importante del país, ya sabemos que el primero está plagado de parapoliticonarcotráfico. Se trata de que se introdujo en la contienda un elemento radical: declaraciones que iban en contra de toda la lógica manejada hasta ahora por Samuel. Este elemento inesperado y no deseable pone en juego a muchísimas cosas, tanto los números, como la imagen, y la perspectiva de las cosas. Más sin embargo debe estar claro que yo no defendería nunca lo que ha dicho Samuel ahora mi escrito concluye con otra pregunta porque la verdad no tengo respuestas y no creo en las medias tintas respuestas de lo mediático y tampoco del jefe de campaña del aspirante a la alcaldía: ¿Qué pasó Samuel, acaso te enloqueciste?

miércoles, 10 de octubre de 2007

¿HASTA CUÁNDO?

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 9/10/07

Cada día me siento perplejo desde dos vías, desde dos caminos que se abren y extienden infinitamente y me horrorizan. El primer camino se denomina “rodeo”, esto es, cómo la gente que rodea este gobierno mezquino y mentiroso se encuentra hasta el tuétano embarrada de los peores y más asquerosos casos de parapolítica, de genocidios, de extorsiones, de asesinatos selectivos, de influencia en cuanto a la votación, en pactos secretos y otros no tanto. Este término se inserta precisamente en las noticias diarias: cada vez se encuentran más y más indicios de que este gobierno está montado sobre bases claramente ilegítimas, sobre un edificio de mentiras que se tambalea cada vez con más portento y que tarde o temprano terminará por derrumbarse.
La otra vía se muestra como la gente está estupidizada con este mesías de medio pelo salido de mentiras absurdas y mentiras mortales: “en seis meses voy a acabar con las Farc”, “no soy paramilitar”. Las primeras simplemente absurdas porque se han caído por su mismo peso y las segundas mortales porque sencillamente ahora es supremamente difícil comprobarlas, solamente van por un desarrollo lógico y acabarán por decirnos la verdad de lo que se juega tras bambalinas.
En un programa de Gustavo Gómez en Caracol Radio me sorprendió, a la vez que me dio repugnancia, la conducta de la gente que llamaba a propósito del tema planteado por William Vinasco sobre a quién invitaría a cenar a su casa (y a propósito de esto también pienso que es un acto de la ignorancia más grande mezclada con la irresponsabilidad más inmensa, por no decir palabras más duritas, que un personaje que aspira a la alcaldía de Bogotá quiera cenar con Hitler porque lo admira) y a quién no, todos decían que no invitarían a Petro porque este senador (quien es el único que ha tenido los cojones en este país maldito de denunciar con nombres propios a este Estado – paraco) hablaba mal del país, y quien hablaba mal del Presidente hablaba mal del país. Sinceramente las palabras me producían tristeza, pero los argumentos me producían el más profundo asco, decir que una persona que denuncia y nos abre los ojos frente a todo este momento de mentiras en el que vivimos es un difamador y por eso un apátrida solamente puede venir de seres alienados con un salvador que ha montado todo su gobierno sobre mentiras y sangre y al que ningún argumento lo toca, al que ninguna prueba lo incrimina, al que ninguna acción le baja el índice de imagen favorable.

Hoy, y como siempre cuando alguien se atreve a cuestionarlo y a decirle las cosas en la cara, hizo y deshizo, y estoy seguro de que la gente estará comiendo mocos en sus casas después de la actuación tan vil, digna de un inculto y maleducado, pero nunca de un Presidente de ninguna República.
Lo digo porque en la “FM” Uribe trató de miserable a Daniel Coronell después de ir respondiendo las acusaciones y preguntas que le hacía el periodista con todo el respeto del caso y que obviamente no se rebajó al nivel que se rebajó el mandatario. Después se despachó contra el periódico “El Tiempo” y contra otros periodistas. Al final dijo que quería construir un espacio en una Universidad para que la gente pueda responder a las calumnias que los periodistas hagan… que él va a enseñar cómo…

Yo me pregunto: ¿HASTA CUANDO? ¿Hasta cuando vamos a seguir permitiendo esto? No precisamente incitando a la revolución o algo parecido, solamente intentando comprender por qué ocho millones de personas dieron el voto por este paramilitar disfrazado de Presidente, intentando precisar que la gente debe de por sí votar por los mejores dirigentes, por gente transparente, por gente que pueda ayudar a salir al país y las regiones adelante, por gente que no requiera de pactos con grupos ilegales para llegar a los puestos de poder… y responsabilidad.
¿HASTA CUÁNDO permitiremos que sigan las mentiras sin tener el valor ni la posibilidad de conocer la verdad? La verdad no nos va a hacer libres, pero sí nos permitirá no cometer los mismos errores del pasado. “…Pues del encuentro con la verdad nadie se escapa, aunque te escondas tras la promesa de un mañana, ya eso no alcanza…” dice una canción que Rubén Blades le dedica a Colombia con demasiada razón y mucha justeza. Retumban en mi cabeza ésas palabras que nos dice un hermano, que nos permitirán sacudirnos toda esta mierda que nos ahoga, que nos asfixia.

¿HASTA CUÁNDO? Pregunto a los colombianos con un grito profundo, cuando reelecciones que se basan en chantajes, en compra de votos. ¿HASTA CUANDO? Las víctimas sin conocer la verdad, los asesinos con ocho años de cárcel y después a gozar de lo que consiguieron con extorsiones, narcotráfico, infiltración en las instituciones del estado, etc. ¿HASTA CUÁNDO? Las mentiras por todos lados y siendo más fuertes que la verdad. ¿HASTA CUÁNDO? ¿Cuándo dejaremos de amar los amos, las cadenas, los engaños, las enfermedades, y sobretodo, este gobierno y su mesías completamente ilegítimos?

martes, 2 de octubre de 2007

“EL OLVIDO QUE SEREMOS”


Por: Jesús Esteban Ruiz Moreno

Hoy intenté recordar a alguien con mis palabras que se las lleva el viento. Coloqué el nombre en cuestión y Google hizo el resto.
La verdad es impresionante cómo la tristeza te invade cuando buscas el nombre del alguien por la red y solamente "te haces famoso" por haber desaparecido sin dejar rastro, sin dejar sombra, desaparecer sin que podamos saber dónde fuiste, qué pasó contigo, si estás bien o mal...

Por eso, en esta noche, solamente te recuerdo con mis palabras, escritas hace mucho, que se las lleva el tiempo...

A la memoria
de Sonía Milena Fuertes,
desaparecida el 16 de diciembre
del 2006 hasta el día de hoy...

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental nos ignora
y que fue el rojo Adán, y que es ahora,
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza aquel hombre.

Que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del Cielo
esta meditación es un consuelo.

Jorge Luis Borges

Hace tantos días que no te veo. Ha pasado tanto tiempo y nunca te volví a ver. En este país donde las masacres no sirven más que para atenuar nuestra indiferencia y nuestro cobarde silencio que se destaca en el cielo negro de nuestras desgracias. En este país de barbaries infinitas donde las desapariciones forzosas son únicamente causadas por una mano oscura que nunca es descubierta por los garantes de la ley como la Fiscalía o la Procuraduría General de la Nación, garantes de mentiras pues no asumen la posición que deben. País de miserias e injusticia; aquí se mueren los niños de hambre y de bombas y los culpables en el monte con el dinero de la coca o en Envigado gozando de una pseudo ley. País de muerte impune, de desapariciones que no se esclarecen ni con todos los años en fila india, país asqueroso donde matan a la madre, matan al hijo, matan al pensador, matan a los justos. País de tragedias perpetuas donde desaparecen a todos y nadie dice nada.
Han pasado 3 meses y no volví a saber de ti. De tu sonrisa sincera, de tu voz tímida, de tu risa hermosa la mente indolente sólo tiene ecos que retumban en las paredes de la memoria. Pero no se va tu esencia, no se van los pensamientos que te evocan, no se retiran y no descansan en esta caldera sombría, en este remolino oscuro.
Ya somos el olvido que seremos porque en este país pueden teñirse las calles del rojo escarlata de la sangre de los colombianos y nosotros no nos damos ni cuenta de lo que pasa, somos inhumanos: pasaríamos por encima de lo que da cuenta de la muerte del otro, pisotearíamos su fuerza, nos quedaríamos callados exceptuando si falleciera nuestra madre, nuestro padre, alguien de nuestra familia o algún ser querido.
Son tres meses en que recuerdo todos los días tu negro cabello y se me estremece el alma de no saber qué putas fue lo que pasó contigo. Se me arruga el corazón y se me hiela la sangre, se me detiene en las venas pensando dónde puedes estar. Se me derrota la piel en un suspiro helado mezclado con calor que me recorre todo porque no sabemos nada...

Qué sentimiento de derrota me persigue cuando pienso en que aquí la gente desaparece y la vida sigue igual. Qué humillación no poder hacer nada con estas leyes de pacotilla y con los estamentos que tenemos para hacerlas respetar, llámese policía, ejército y mil y un más que me da lo mismo decirlo o no. Qué tristeza se desata porque no sé si volveré a ver a alguien que desapareció sin dejar rastro, sin saber si está viva o está muerta, si podremos volver a escuchar su voz, si podremos volver a tomarnos un aguardiente bajo el cielo manchado de grises de una noche sin luna y con fríos terribles, si podremos volver a verla jugar fútbol algún día.
No sé cómo podemos vivir con la incertidumbre eternizada y mortífera. No sé cómo seguimos igual, como si nada. En la próxima semana se hará en la Universidad de Nariño un homenaje a Sonia, la chica que yo miraba todos los días, casi 6 horas siempre, casi por 4 años...

No escribí antes porque simplemente esto que siento, esta impotencia tan llena de inmundicia y de dolor no me dejaba decir nada. Sólo pensaba y pensaba dónde podría estar ella. Ahora me he decidido a escribir algo porque en algún momento de nuestras vidas nos toca un hálito mágico la existencia y tuve el privilegio de leer la historia de Héctor Abad Gómez que fue brutal y vilmente asesinado hace casi 20 años en Medellín, la hermosa ciudad de la primavera que antes estuvo llena de un otoño de sangre que corría por las calles como las hojas secas características de esta estación. Historia conmovedora y desgarradora que cuenta su hijo Héctor Abad Faciolince en medio del dolor tan profundo, de la rabia tan patética, de la impotencia más desesperante de ver cómo desaparecen a las personas– sin importar su grandeza, porque de Héctor Abad Gómez yo puedo afirmar que era un Gran Hombre, un Hombre en el sentido pleno de la palabra– y ver cómo el estado que garantiza con sus diferentes instituciones la seguridad, la eficacia en cuanto al cumplimiento de las normas establecidas, la protección ante la violación de los derechos fundamentales, más fundamentales y por ende irreductibles de los seres humanos no hizo nunca nada en ese caso y tampoco en este, en esta desaparición que no es más que el recuerdo nítido de los miles que han desaparecido aquí, ni ha hecho nada en los casos de los otros desaparecidos.
Esa palabra retumba en mi mente con un eco brutal y mortífero: desaparecidos. Es como la voz de lo ominoso que nos persigue desde siempre en su estatuto más poderoso causando ese efecto de profundo miedo que me recuerda a la niñez y a las pesadillas de aquella época.
Desaparecidos para los que hoy escribo: primero a Sonia y segundo a todos aquellos que entregaron, no que perdieron, su vida para que los que los seguíamos detrás tuviéramos un mejor futuro, un mañana más claro. Para que pudiéramos ver que la vida está llena de luchas diarias y que sólo tenemos derecho a acostarnos con la muerte al lado cuando hemos hecho las cosas bien, cuando nuestro nombre perdure un poquito más de lo que perdura el nombre de los asesinos, de los paracos, de los guerrilleros, de todos esos ladrones de cuello blanco, de los asesinos de cuello blanco, de los padres de la patria que se reúnen con escuadrones de muerte y firman tratados (de Ralito). Esos nombres que quieren perdurar pero que deben ser denunciados y obligados a pagar penas duras, penas que signifiquen algo.

Es así como imagino a todos los desaparecidos sonriendo, desde donde estén, porque han logrado el cometido de su existencia, a veces sin ellos mismos quererlo y sin darse cuenta: poder despertarnos de ese letargo en el que nacemos, de poder pensar y construir un mañana como ellos hubiesen querido. Ellos se acostaron con la muerte porque cuando no se sabe nada es peor que una muerte donde el único y último consuelo es poder enterrar un cuerpo y llorarlo para poder reparar esa herida incerrable que se cierne sobre la existencia. Se acostaron con la muerte porque hicieron cuanto pudieron por sus sueños e hicieron cuanto pudieron para que nosotros pudiéramos soñar ya sea con un país mejor, con un amor imposible de realizar, con una amistad que debía ser saludada cada día, con cualquier enseñanza que nos prometía una mejor vida, una vida de mayor dignidad, una existencia no tan desesperada...
A tu memoria Sonia y a la memoria de Héctor...

Pasto, marzo 7 de 2007


viernes, 21 de septiembre de 2007

LA CASTRACIÓN QUÍMICA Y EL ETERNO FUEGO DEL DESEO

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 20/9/07

Hoy cierro la encuesta de nuestro Blog: “¿QUÉ SE DEBERÍA HACER CON LOS PEDERASTAS?”. Intentaré abarcar ciertas cuestiones en lo tocante a las respuestas que fueron votadas por nuestros bloggers y que podrían constituirse como una solución dentro de lo que se contempla o se puede modificar en la ley colombiana. Se hizo la votación con 5 respuestas a la pregunta de la encuesta que hoy nos ocupa: 1. Condenas y Tratamientos Complementarios, 2. Castración Química, 3. Pena de Muerte, 4. Cadena Perpetua, 5. Condenas Actuales. La encuesta se hizo precisamente por el gran escándalo que conmocionó al país, solamente por unos días pues el fuego ya se apagó, con respecto a las prácticas abominables que sucedieron en la catedral de Cali y comentadas en la columna llamada “La ceguera de los feligreses” de semanas pasadas. La votación arrojó los siguientes resultados:




De la constitución humana podemos decir sin ambages que presenta en su fondo más íntimo, en sus más oscuros recovecos, en los pasadizos de mayor humedad, en los subterfugios más intrincados, en los laberintos más inermes y mortales una caldera, un ígneo revoltijo de monstruosidades que se vierte día a día, instante a instante y que clama por salir de alguna forma rememorando de la misma forma al magma, sangre verdadera del planeta, que convulsiona y se abre paso raudo para salir y derrotar lenta y pesarosamente la piel de la tierra. El ser humano, además de todas las maravillas que puede crear, también es un pedazo de demonio, si se me permite la expresión.
Que no se me aterren los humanistas, porque es la misma humanidad la que busca eternamente la paz y la felicidad verdadera, pero al mismo tiempo se enfrasca en guerras por los motivos más inverosímiles que podamos concebir, es el deseo que está más allá de toda posibilidad y de todo freno.


Es conocida la historia, y aterradora al mismo tiempo, de los avances o más bien de las ambiciones de la ciencia, como por ejemplo, un Rodolfo Llinás, antes magnífico y hoy reducido a pretensiones cosificadoras u objetivantes (usen el término que más les guste) sin más poesía, intentando realizar una cauterización en determinada zona del cerebro para reducir la depresión en una persona. Es conocida esa historia, antes con psicofármacos y ahora con neurocirugías: nada más que la repetitividad de la ciencia en su absurdo estatuto, tan sólo uno de ellos, que hoy nos ofrece como ejemplo la neurociencia y sus pretensiones: reducir al ser humano a una cosa, un objeto similar a la máquina cibernética que recibe un estímulo para que inmediatamente ejecute la orden que la avive.

De la misma forma se presenta la condición de la castración química.
Ese fuego eterno, que todos tenemos, que a todos nos sobrepasa, que a todos nos calcina, una flama que está más allá de las palabras, del arte, de la belleza que rodea al mundo, una lengua ígnea que danza y que no desaparecerá nunca, justo como las brasas del infierno que tanto nos asustaban de niños en las explicaciones de la religión y en las clases de catequesis, ese fuego es el que no desaparece así queramos adormecerlo con pastillas, con inyecciones, con lobotomías modernas, con drogas destructivas, con palabras, ese es el fuego eterno que no desaparece, que no abandona y con el cual podemos simplemente vivir de una manera ética. ¿Acaso el fuego del infierno salió de alguna mente privilegiada? No, queridos amigos míos, salió de nuestra misma alma...
Voy a explicarlo de otro modo. Si a un ser detestable de estos, sépase padre Rozo, por ejemplo, se le administra la inyección con el acetato de leuprolide (nombre del componente de la inyección que detenta la castración química) este deseo del que vengo hablando se manifestará de otra forma cualquiera y no será sepultado como cree la gente del común, es decir: las cosas siguen igual con una manifestación mucho más siniestra y perversa que la que se venía manejando anteriormente. ¿Se imaginan a Rozo sin poder usar su genitalidad para expresar este deseo sexual? ¿Podríamos imaginar cómo daría paso a su perversión?
Anteriormente se relacionaba solamente la sexualidad con la genitalidad, el fin sexual se alcanza con los genitales pues uno no se masturba sobándose un dedo, pero la sexualidad, el deseo si se quiere, está más allá de los genitales. Esto que se tenga bien claro.

En este punto, en la actualidad es difícil para la ciencia poder curar solamente con pastillas y con cauterizaciones a sus clientes porque cada acto del ser humano es una respuesta subjetiva a sus diarios sufrimientos, a sus cotidianos padeceres, a sus infiernos inéditos, a sus mutilaciones arcanas, a todo lo que le ha venido pasando desde que pisó este terrible y hermoso lugar que es la tierra y que es la vida y por sobretodo, la vida humana. Entonces ¿cómo poder establecer una correcta direccionalidad con respecto a ofrecer una respuesta a toda una familia y una sociedad? ¿Cómo determinar una causa justa y definitiva con respecto a poner fin a estos actos ilegales y nocivos? ¿Cómo poder detener con las herramientas legales y científicas a un Garabito, por ejemplo, que podría salir libre en poco tiempo? ¿Cómo poder pensar en soluciones complementarias que nos permitan realizar una mejor propuesta con respecto a estos sujetos?

No hay una pretensión más graciosa y dramática que la del ser humano en cuanto a lo definitivo, ¿saben? porque si hemos de hablar del amor para traer un mero ejemplo nada más, siempre deseamos un amor absoluto, un amor idílico donde la frase más verdadera sea: “...y fueron felices para siempre”, porque queremos para nuestra vida amorosa una pareja con la que no discutamos, con la que siempre (y decimos siempre con todo el peso que podamos imaginar en cuanto a lo temporal se refiere) estemos bien. Queremos que todo sea definitivo, Absoluto. Queremos, pretendemos que nunca se presente un fallo, un error, un hueco donde podamos asumir una actitud más creativa, más inventiva, de mayor pensamiento que nos permita salir adelante y reinventarnos sobre nuestros fantasmas y demonios. Al menos en el amor se da eso, esa absurda pretensión de lo definitivo y en otros casos también, en pensar que podemos quitar de un sujeto lo que origina, el núcleo que permite que haya realizado los más abominables crímenes.

Por eso celebro otra vez que sigan delante las creaciones poéticas, las manifestaciones artísticas, la proliferación de la literatura (sobretodo de la buena literatura), el nacimiento, el renacimiento de la palabra en cualquier parte y de cualquier forma, celebro las nuevas formas de expresión que nos permitan soportar con más dignidad este infierno en el que vivimos...
Apelo de la misma forma a esto para que se pueda hacer: primero, penas más severas para los que cometen este tipo de crímenes ya que nuestra legislación actual es supremamente débil en eso. Segundo, que se permita conformar un equipo investigativo conformado por psicólogos, psicoanalistas, psiquiatras, sociólogos. Un equipo de profesionales que intenten dar cuenta de este tipo de fenómenos y posibles respuestas tanto para la inserción del sujeto en la comunidad nuevamente y garantías para la misma comunidad que debe acoger a este tipo de personas. Tercero, la supervisión constante de estas personas para un mayor control después de cumplir con los requisitos penales y de rehabilitación (en los términos que se pueda plantear ésta) cuando se encuentre en la vida en sociedad. Cuarto, los estudios realizados por estos profesionales y las conclusiones a la cuales lleguen se deben constituir como una respuesta constructiva frente al problema del pederasta. Lo digo simplemente porque hasta ahora es difícil que la gente trabaje en equipo, con tan diversas tendencias y teorías y formas de poner la teoría en la práctica, lo que denominamos la praxis.

Es necesario puesto que el fuego nunca se apaga, puesto que el deseo es eterno, pero sí podemos hacer algo útil con él en nuestra existencia...

jueves, 13 de septiembre de 2007

¿Y SI EL POLO LLEGA AL PODER?

POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha 13/8/07

Son numerosas y portentosas, ¿por qué no?, las cosas que envuelven por estos días al Polo Democrático. Enfrascados en debates internos y disidencias furtivas, los “pesos pesados” del partido se encuentran debatiendo sobre el manera de responder ante el abrazo del oso que intentara darles la guerrilla de las Farc con las declaraciones del segundo al mando, Raúl Reyes, días atrás cuando mencionaba que un gobierno como el del Polo “podría servir”. Quien comenzó Troya fue Petro con sus contundentes palabras donde pronunciaba que un acto de tener a las familias y a los rehenes (de, y en este caso, los diputados) por más de cinco años no era ni revolucionario, ni subversivo, que era acto degradación política y que incluso era un crimen de guerra. Respuesta que conocemos del cínico guerrillero (por no decir algo como de un despiste monumental) Iván Márquez, el cual dice que es Petro es un desatinado francotirador, además de títere del uribismo y otras tonterías por el estilo. En otra escena del mismo teatro sale Dussán: Petro es díscolo y algo que sinceramente me aterró: “no somos amigos de las Farc y tampoco somos sus enemigos”. Y en otra escena Carlos Gaviria diciendo que en el Polo no hay grupos Pro Farc, pero que las declaraciones que se den, por parte de los miembros del Polo, deben ser debatidas al interior del partido antes de ser comunicadas a la opinión pública. Quien sepa tendrá derecho a crisparse, pero no voy a reproducir las declaraciones de uno y otro porque eso es de conocimiento nacional y no nos interesa hacer ese tipo de rememoraciones.
Ahora, en una columna que escribí hace algunos días presentaba una pregunta a modo de conclusión que no tenía respuesta, al menos para mí, en aquel momento: ¿Qué era lo que en verdad pretendían las Farc acostumbradas a este tipo de maniobras desleales para incidir en las votaciones del país, algo precipitado para este tiempo, pero a lo que siempre nos han tenido acostumbrados?

La guerrilla de las Farc se presenta como un grupo con intenciones políticas, un grupo de izquierda, pero que pretende combinar lo que usualmente se denomina como “diferentes formas de lucha”, esto se presenta como usar la violencia, entre otras formas, para la consecución de sus objetivos y fines, lo que podríamos denominar como la razón de ser de la organización. Entonces llegar al poder no sería otra cosa que otro instrumento para llevar a cabo las reformas, en todo sentido, para lograr la equidad social y el cambio que desean. Esta organización subversiva es de una izquierda, de un tipo de izquierda que se enmarca dentro de la extrema – izquierda, porque hay quienes piensan que sólo hay tres posturas en cuanto a lo político, una izquierda que, como acto político, presenta la justificación de genocidios, secuestros, extorciones, infiltración en las instituciones del estado, toma de poblaciones, ataques a la población civil como medio válido para llegar al poder.
Por otro lado, el Polo también representa el pensamiento de izquierda en Colombia con tendencia a centro, esto es, se presentan dos vertientes de las que siempre se ha hablado y de las que en algunos casos, si se quiere, se ha hecho crítica. Una vertiente con tendencias a una izquierda ortodoxa, de línea dura, pero que no debe confundirse con esa izquierda recalcitrante con la que comulgan los grupos guerrilleros. En diferencia es una izquierda que no admite todas las formas de lucha para la consecución de los objetivos del partido, sino todo lo contrario, poder hacer que la democracia sea el camino y desde ahí plantear los cambios necesarios para el bien del país en contra de la posición de el uso de la violencia para el mismo cambio. La otra vertiente del Polo se encuentra con una característica de línea blanda, más cercana al centro, más alternativa como lo dice su mismo nombre, PDA. Polo Democrático Alternativo, una izquierda no tan asociada, al menos en nuestro país y contexto, a las guerrillas, por ejemplo, en el caso de Petro y Navarro con el M-19.

Ahora bien, si tuviéramos solamente estas dos posturas de izquierda en el país, –solamente imaginémoslo por un instante–, si sólo estas posturas tuvieran el acceso al poder de una forma real y por diferentes caminos, el Polo a través de la democracia y la guerrilla de las Farc a través de la toma del poder por la vía armada, debiéramos definir lo que sucedería...
Creo que definir lo que pasaría en el caso eventual de que las Farc se tomen el poder es algo que ya hemos visto como en una especie de Deja vu maléfico y repitente, y sólo lo diré en mi caso: sería una especie de Cuba, pero, ¿podríamos imaginar a nuestro país con un dictador como el siniestro “Tirofijo”? ¿Podríamos equiparar a Fidel Castro con tan sanguinario asesino?
En el caso de que el Polo llegara al poder en las elecciones del año 2010 o después, uno nunca sabe qué irá a pasar sobretodo cuando la gente se estupidiza perennemente con el actual, sobretodo porque está embadurnado de parapolítica y parapolíticos por todos lados y la imagen favorable no para de subir, ¿qué pasaría? ¿Qué pasaría si llegara el candidato del Polo y ganara las elecciones sea quien sea éste? Si una izquierda –la del Polo– llega y se consolida y la otra –la de la guerrilla– sigue pretendiendo y detentando la misma forma de lucha a la que nos tiene acostumbrados desde hace 40 años, sencillamente se habrá una deslegitimización de la guerrilla de manera total, puesto que la gente, que es supuestamente la que elige, y no por el caso del que me ocupo en este momento, opta por una izquierda que respete los derechos humanos, que respete la vía democrática, que respete la población civil, que sea institucional desde cualquier punto de vista que se lo mire, que intente lograr el cambio social a través de medios legítimos, que respete la vida, la libre expresión, y las garantías fundamentales. Las Farc estarían en un proceso de no tener justificaciones de su razón de ser en el caso de que el Polo llegue al poder.

De esta manera podemos ver que las Farc dio su abrazo del oso porque si el Polo llega los primeros perjudicados y deslegitimados serían ellos mismos en su lucha que no es otra que un desangre eterno al país y a su gente.

sábado, 8 de septiembre de 2007

EL CÚCUTA DEPORTIVO, LA LIBERTADORES Y LOS PARACOS


POR: Esteban Ruiz Moreno
Fecha: 8/9/07

Recuerdo un equipo que jugaba de manera exquisita al fútbol, –bueno, como algunos equipos colombianos, cuando no les da miedo–: la defensa férrea en su marca, un equipo que tocaba la pelota y siempre para adelante, un excelente equilibrio entre las líneas del equipo, una poderosa marca en la mitad del campo, un ataque de mucha movilidad y contundente definición, juego vistoso y agradable, y la pasión de entender que un equipo debutante (confieso que a veces me invade este sentimiento y no sé por qué demonios, de alentar a los pequeños, como era el Cúcuta en ese tiempo) llegara a las instancias semifinales del evento más grande que tuviera esta tierra olvidada, y no pretendan preguntar olvidada por quién, de esta tierra donde se encuentra el mejor fútbol del mundo, los jugadores más apasionados, más brillantes, más impactantes, en resumen: esta tierra sudamericana.
La verdad hasta aquí no habría ningún problema, pero hace algunas semanas, la revista que lleva el mismo nombre de la situación temporal, sacó un artículo denominado: “Fútbol, narcos y paras” (haga clic aquí para leer artículo), donde se hacían denuncias sobre la filtración o, más bien, la corrupción generada por los dineros y no sé qué más ardides de los paramilitares en el fútbol colombiano. Simplemente estoy haciendo un recuento porque a los colombianos nos gusta olvidar con demasiada facilidad las cosas. A Semana se le olvidó mencionar a un equipo: Cúcuta Deportivo.

Este no es un apólogo de mi denuncia y mi antipatía por el Cúcuta, y entiéndase que mi antipatía no se da por el equipo, sino por lo que está detrás de todo este teatro infernal. Cuando la gente se reunía en sus casas a mirar los partidos de la flamante revelación del Torneo Continental – Copa Libertadores de América; cuando la gente se desvelaba por este equipo que hacía renombrar internacionalmente al país, –como si nuestro nombre no fuera renombrado y no precisamente por ese maravilloso deporte que es el fútbol; cuando todos los comentaristas y periodistas deportivos hacían cálculos para pasar a la final, cuando los mismos colombianos estaban soñando con pasar a la final y ser campeones; cuando todo esto pasaba en Cúcuta cierto alcalde de dicha ciudad cálida tenía extraños vínculos que comprometían, no sólo su alcaldía, sino también todo lo que estaba alrededor.
Entiéndase por esto al Cúcuta amado de los colombianos...
Lamentablemente, en la locura general de las personas que se embobaban con cada partido, la gente no pudo entender qué era lo que se entramaba en las bambalinas de este circo maldito. Recordemos que el principal apoyo del Cúcuta era la Alcaldía de Cúcuta y pensemos en los días pasados donde la Fiscalía profirió orden de captura en contra del alcalde de Cúcuta Ramiro Suárez Corso por nexos con paramilitares con un agravante que revela la más vil y monstruosa conducta del mandatario, está siendo sindicado por homicidio del abogado Alfredo Enríquez Flórez, un hombre sindicado de ser auxiliador de la guerrilla en la región. Según las informaciones el panorama se complica, porque al parecer la orden de asesinar a sus rivales en la zona, los cuales podrían dañar su campaña, la dio él mismo; segundo, porque parece que sigue manejando la ciudad desde la cárcel; y tercero, porque también parece que está involucrada la Policía de Cúcuta. (Sólo como paréntesis, tomemos el parece por es y nada más).
En determinado momento los periodistas deportivos, esos detestables seres, exaltaban a la Alcaldía de Cúcuta porque era el estamento que daba los premios más grandes en Colombia con respecto a equipos del rentado nacional, era la Alcaldía la que brindaba los mejores premios para el mejor equipo y era la misma Alcaldía la que patrocinaba con muchísimo dinero al Cúcuta (recordemos la propaganda de la Alcaldía en el canal Fox Sports, donde no cualquiera pauta, sólo como una nota al margen). Si los premios eran los mejores y la Alcaldía de Cúcuta tiene fuertes conexiones con los grupos al margen de la ley, en este caso los paramilitares, era este dinero maldito, el que sustraen de la extorsión, de los robos, de los asesinatos, del narcotráfico, de las intimidaciones, de los apoyos encubiertos del sector ganadero, de los secuestros, era este dinero el que apoyaba al Cúcuta Deportivo, era éste el que daba los mejores premios para el mejor equipo y el mejor patrocinio, para el equipo debutante que se erigiría como revelación en al edición pasada de la Copa Libertadores, era este dinero para otro equipo de paracos.

De todos modos, si esto les parece muy suspicaz los invito a que piensen un poco en las consecuencias de este acto sin precedentes en el país, la captura de un alcalde que aprovechó los nexos que tenía con los paramilitares para asesinar a quien se constituyó como la piedra en el zapato, la captura de un alcalde sindicado de homicidio agravado de una de las ciudades más importantes de Colombia, de nuestra amadísima Colombia.

Si desean, recordemos el año de 2004 donde el mismo personaje fue detenido por los mismos nexos con los paramilitares, pero fue dejado el libertad (¿como siempre nuestra justicia colombiana?) por no tener suficientes pruebas contra él.